Poder Popular es el resultado de la convergencia de tres organizaciones políticas (Democracia Socialista, Organización Revolucionaria Guevaristas y Diciembre Colectivo Militante) que confluimos en una instancia nueva y superior porque queremos contribuir a la lucha para cambiar esta sociedad de raíz. Esta nueva organización político partidaria, construida con las herramientas de un marxismo revolucionario no dogmático, tiene como una de sus principales tareas la construcción de poder popular.

Nuestro tiempo histórico fue abierto con la derrota de los movimientos revolucionarios de los años 70 y 80 y la caída de los llamados “socialismos reales”, con la Unión Soviética en primer lugar, lo que configuró un nuevo escenario mundial en el que durante casi dos décadas el neoliberalismo logró avanzar con su ofensiva contra todas las conquistas de la clase trabajadora. Pero ese orden mundial neoliberal fue impugnado a inicios de siglo por las insurrecciones latinoamericanas y sus limitaciones se hicieron evidentes a nivel mundial con la crisis económica de 2008. Hoy nos encontramos en una etapa de gran inestabilidad, sin que las clases dominantes actúen con una estrategia común, lo que no impide su acuerdo en algunos puntos básicos tendientes a recuperar una dinámica de acumulación capitalista. Esto requiere avanzar con la “triple reforma” (provisional, impositiva, laboral), perspectiva resistida por rebeliones populares que en muchos casos lograron frenar las reformas más regresivas pero todavía sin construir alternativas revolucionarias que estén en condiciones de disputar el poder. 

En nuestro país venimos resistiendo hace años estos planes, que implicarían una profunda derrota para la clase trabajadora. Lo hicimos durante el último mandato de Cristina Kirchner cuando se comenzó a aplicar la llamada “sintonía fina” y mucho más cuando un macrismo envalentonado por sus buenos resultados en las elecciones intermedias de 2017 quiso acelerar con este proyecto. La batalla de Plaza Congreso contra la reforma previsional marcó un punto de inflexión para la gestión de Juntos por el Cambio, que a partir de allí se transformó en una banda en fuga, sólo preocupada por girar millones hacia diversos paraísos fiscales. Aunque celebramos la derrota electoral de este proyecto en 2019, alertamos sobre el peligro de creer en las promesas del Frente de Todos sobre una posible mejoría para las grandes mayorías sociales sin confrontar ni tocar ningún interés de las clases dominantes. La prueba final de la inviabilidad de este proyecto la tuvimos cuando se legitimó la millonaria e ilegítima deuda macrista con el FMI, condenando al pueblo a un clásico plan de ajuste para “honrarla”, estrategia que se profundizó con la reciente asunción de Sergio Massa como ministro de Economía. 

Por esto es que no aceptamos conformarnos pasivamente con el “menos malo” de dos planes que profundizan la crisis económica y social de millones de argentinxs y buscamos construir un nuevo proyecto socialista a la altura de las disputas actuales y con vocación de poder real. En un contexto en el que la mayoría de las fuerzas militantes se disgregan, la unidad es la perspectiva más clara para enfrentar esta nueva ofensiva antipopular. 

¿Quiénes somos?

  • Somos una corriente que se propone preservar elementos de continuidad fundamentales en la historia del movimiento obrero y de la izquierda revolucionaria: una perspectiva emancipatoria de la clase trabajadora, una política de unidad y de independencia de clase en el rechazo a toda alianza estratégica con la burguesía; la delimitación frente al reformismo y a la conciliación de clases. A su vez, abogamos por un internacionalismo concreto con las luchas de los pueblos del mundo contra el capitalismo, el imperialismo y el patriarcado.
  • Somos parte de las batallas cotidianas de nuestro pueblo en los distintos frentes y promovemos la unidad en defensa de nuestros derechos en cada territorio, en nuestros lugares de trabajo, estudio u organización social. Impulsamos la lucha de los sectores populares desde nuestros gremios, espacios de trabajo y de estudio, buscando aunar las fuerzas con lxs trabajadorxs ocupadoxs y desocupadxs, el movimiento de mujeres y disidencias, las resistencias contra la represión estatal y el gatillo fácil, al tiempo que impulsamos un arte y una cultura emancipatorios e incentivamos el protagonismo juvenil.
  • Somos hijxs y nietxs de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, heroicas referencias de la lucha antidictatorial a quienes reconocemos como algunos de los puntos más alto a nivel mundial en la lucha por los derechos humanos. Somos herederxs de las luchas por la emancipación de nuestrxs 30.000 y combatimos la represión estatal en todas sus formas (desde el gatillo fácil hasta la represión a la protesta social, pasando por las brutales condiciones que la Justicia y los servicios penitenciarios generan para lxs detenidxs). Como antirracistas y antifascistas, nos consideramos enemigos irreconciliables de las nuevas o tradicionales derechas y ultraderechas.
  • Somos una organización anti capitalista, feminista y ecosocialista. Porque en nosotres viven las luchas de nuestros pueblos, de las comunidades arrasadas por el extractivismo del colonialismo, el imperialismo y el patriarcado. Por ello estamos convencides que estas luchas contestatarias tienen un hilo que las une contra la explotación y la opresión. Nuestro feminismo busca anclarse en las luchas de los pueblos desde su propia voz, pensando la interseccionalidad y el transfeminismo como quiebres respecto de un feminismo blanco colonial que puede tolerar el desguace de nuestros territorios y recursos naturales y el empobrecimiento de grandes sectores sociales. 
  • Somos una organización con anclaje en la rebelión popular del 2001 que hoy se dispone a construir una alternativa en la etapa actual marcada por la profunda crisis política y económica que atraviesa nuestro país en los últimos años.  Rechazamos la idea de que para construir alternativas políticas debamos abjurar de quienes supieron marcar la historia de nuestro pueblo con su lucha contra el neoliberalismo, enfrentando la represión estatal en las calles.

Por todo esto, construimos una herramienta que busca dar salida a la crisis actual por izquierda, que elabore un programa atento a las problemáticas cotidianas de la clase trabajadora y el pueblo con una perspectiva de superación del capitalismo en Argentina.

Desde nuestros recorridos previos hemos visto como la propuesta realmente utópica es la de construir un capitalismo con rostro humano, un “capitalismo en el que todos ganen”, como intentan explicar desde el Gobierno. Pero quienes vivimos de nuestro trabajo y compartimos las luchas y las resistencias populares no podemos aceptar una propuesta que condena a la miseria a buena parte de la población.

Por eso, con una vocación real de construir poder popular, salimos a la calle con nuevas fuerzas, nuevxs compañerxs y reforzadas convicciones para contribuir desde hoy a prefigurar con cada una de nuestras acciones la sociedad socialista que soñamos.