Para subalternos y subalternas, oprimidos y oprimidas, el pasado no es jamás la ancha avenida de la historia, sino una serie de senderos inconclusos, de caminos bifurcados, de sendas perdidas, fragmentos de acciones colectivas, fracasos, derrotas y alguna luminosa victoria, reunidos con dificultad.
(Alejandra Ciriza, 2002)


por Regional Patagonia

La cámara se enciende y habla Rubén Pedro Bonet. Con un tono suave, pero claro, presenta ante la sociedad a las organizaciones que formaron parte de la fuga de aquel 15 de agosto de 1972, seguida de la masacre acontecida una semana después: “Una serie de cuadros de las organizaciones armadas Montoneros, FAR y ERP, se van a reincorporar activamente a la lucha. Esto para nosotros ha sido todo un éxito entonces. Aquí, ya que estamos en la Patagonia concebimos esta acción, esta lucha como la continuación de la lucha que libraron todos los obreros rurales y los obreros industriales en el año 21 y fueron asesinados por el ejército, por la represión. Somos los continuadores de ellos, somos los continuadores también del General San Martín porque estamos por la segunda independencia contra el imperialismo yanqui y por la construcción de la patria socialista”.

Sus palabras aún resuenan, 50 años después, para recordarnos que el proyecto político de lxs militantes caídxs en Trelew sigue teniendo vigencia, para reclamarnos, para gritarnos de frente que la revolución sigue siendo más necesaria que nunca. Tan necesaria, como la recuperación de una memoria de lxs oprimidos, de una memoria que en cada proceso de lucha vuelve a traer hacia el presente tanto las victorias como las derrotas del pasado.

Palabras que también nos indican que sigue siendo imprescindible remarcar que no fue sólo el asesinato de “jóvenes idealistas”, que luchaban por la “libertad” (en el sentido más vacío de esta palabra, hoy tan bastardeada por los usos marketineros de la derecha más rancia): lxs héroes de Trelew lucharon por la revolución y el socialismo. Insistencia que da cuenta de la disputa por el sentido de nuestro pasado y de las luchas por nuestro presente y futuro. Frente a la perspectiva que ha pretendido imponer la clase dominante, basada en el borramiento de este objetivo estratégico, nosotrxs planteamos esta distinción.

A la Masacre de Trelew se lo recuerda nacionalmente por dos motivos: como antesala del terrorismo de estado; y también como un camino hacia la unidad en la acción de las organizaciones revolucionarias. La intervención de Rubén Pedro Bonet en este sentido nos advierte sobre ello: que la fecha del 22 de agosto no opaque otra muy importante, la del 15 de agosto, día de la fuga. Que la masacre que cometieron los asesinos del pueblo no empañe el recuerdo de la unidad de lxs revolucionarixs. Que la coordinación entre las distintas organizaciones para una fuga que debía ser masiva no caiga en el olvido, que no dejemos de orientar -incluso en este presente tan complejo- nuestros esfuerzos hacia aquella tan nombrada unidad -que no es lo mismo que obsecuencia o claudicación por el “mal menor”- que hasta hoy sigue siendo nuestra gran deuda.

Es necesario también traer a la memoria la solidaridad del pueblo de Rawson y Trelew con lxs presxs políticxs que la dictadura había trasladado hacia estas latitudes, para intentar, en vano, garantizar su aislamiento. Lejos de ello, el pueblo de estas localidades colaboraba acercándoles víveres y alojamiento a las familias que venían a visitarles. Una forma de apoyo que seguiría creciendo y que no pasaría inadvertido para la dictadura de Lanusse, que meses después ordenó un operativo para detener y castigar a quienes habían organizado esa solidaridad. La respuesta del pueblo se manifestó en las calles, en la histórica pueblada del 11 de octubre de 1972, que exigió la libertad de presxs politicxs y justicia por lxs caídxs el 22 de agosto.


La condena popular a la masacre de Trelew era contundente y la organización desde abajo para luchar en contra de la dictadura demostraba que la Patagonia no es aquel “desierto” que el Estado genocida quiso imponer, a fuerza del ocultamiento de nuestra historia, del arrasamiento de los pueblos originarios y la represión de los obreros del 21, a los que alude Bonet.

En tal sentido, lxs revolucionarixs caídxs en Trelew fueron la continuación de las experiencias de lucha de lxs oprimidxs que les precedieron. Por eso son nuestrxs, porque somos una parte del pueblo y ellxs son nuestra historia. Nos queda a nosotrxs la tarea de nutrirnos de estas experiencias de organización popular, de las victorias y de las derrotas para seguir luchando, porque sabemos que no hay lucha por el futuro sin memoria del pasado.

Las palabras de Rubén Bonet, 50 años después, todavía tienen el poder de encender la mirada en quienes cada año nos congregamos en el “Aeropuerto viejo” de Trelew para recordar a nuestrxs caídxs, a lxs muertxs en la lucha por el socialismo.

Por otro lado, si bien el pueblo supo condenar a los responsables materiales y políticos de la masacre, ésta permaneció impune para la justicia burguesa por más de 40 años, hasta que se realizó el histórico juicio en el Cine Teatro de Rawson, y, habiendo transcurrido hoy ya 50 años, el reciente juicio civil en EEUU al genocida Roberto Bravo, cuya extradición sigue siendo una deuda del Estado argentino.
Sin embargo, ni siquiera el hecho de que el poder judicial, en un fallo que fue fruto de la lucha, condenara a los responsables de la masacre, logró sacarnos de las calles. Cada aniversario revive nuestro sentimiento de bronca, como la convicción de que el único modo de lograr justicia es continuar con el camino que nos marcaron nuestrxs compañerxs, el camino revolucionario.

Porque el sentimiento frente a lxs caídxs es de responsabilidad: para defender su memoria en contra de los intentos de los políticos burgueses de usarla; de mantener vivas sus ideas para llevarlas a la victoria. Sabemos que la realidad que nos toca en la actualidad es compleja para las organizaciones populares y revolucionarias, sin embargo, nuestro convencimiento persiste, mientras persistan y se profundicen las injusticias que genera este sistema. Porque así es y así lo seguiremos repitiendo hasta el cansancio: Nuestrxs compañerxs lucharon por la Revolución y el Socialismo.

¡La sangre derramada no será negociada!
16 compañerxs caídxs en Trelew, ¡Presentes, hasta la victoria siempre!